Argentina, as well as all Latin America, is now suffering a conservative restoration within the economy and society by the authoritarian government of Mauricio Macri. In order to redistribute capital and restore the privileges of old traditional oligarchies over the rights acquired by working classes and minorities, and because until a year ago there was a woman president, over recent years the mainstream media has implemented a campaign of promotion of femicide and objectification of women.

This war against women (especially indigenous women and migrants) has resulted in extreme cases of femicide and in dramatic deeds of institutional violence. A women is murdered every 26 hours in Argentina. We now have a group of indigenous women incarcerated as political prisoners because of their activism, and many women are imprisoned for having abortions, for defending themselves against their aggressors and even for not being able to defend their children against violent relatives. In the case of transgender women, there is an intent to destroy them as such.

For all these reasons, since 2015 we are building up a horizontal, transversal and popular women’s movement under the declaration Ni Una Menos that has grown massively within the country and across the region.

Our most urgent claims in Argentina are:

  • Decriminalization of abortion;
  • Stop femicides and transfemicides
  • Equal distribution of income and labor (women’s wages are 27% less than male workers, female unemployment is 10.5% – men’s unemployment is 8.5 %);
  • Stop labor precarization;
  • Full implementation of the Law of Sexual Education;
  • Stop trafficking of women;
  • Stop persecution of migrants;
  • Free Milagro Sala and the political prisoners of Tupac Amaru organization;
  • Stop inhuman treatment of female inmates;
  • Restore retirement funds for housewives;
  • Socialization of domestic labor and caregiving;
  • Indemnity for trans people who have suffered institutional violence.

 

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Argentina, al igual que toda América Latina, atraviesa por una fase de restauración conservadora al mando del gobierno autoritario y neoliberal de Mauricio Macri. Para reconcentrar el capital y restaurar los privilegios de las oligarquías dominantes, arrasando con los derechos adquiridos por clases trabajadoras y minorías, y porque hasta hace un año teníamos a una presidenta mujer, en los últimos años la reacción conservadora fomentó una ola de misoginia y racismo, especialmente visible en la promoción mediática del fenómeno social del femicidio. Esta guerra contra lo femenino (especialmente dramática para las mujeres originarias y migrantes) deriva en casos aberrantes de femicidio pero también en hechos terribles de violencia institucional. Una mujer es asesinada cada 26 horas en la Argentina. Hay seis mujeres de pueblos originarios presas políticas. Otras, muchas, están presas por abortar, por defenderse legítimamente de sus agresores o por no haber podido defender a sus niños frente a aquellos. En el caso de la comunidad trans, se trata directamente de un genocidio institucional.

Por todas estas razones, y como el Estado es responsable por la falta de acciones para prevenir la violencia contra las mujeres y proteger a las víctimas, desde el año 2015 las mujeres argentinas venimos construyendo un movimiento horizontal, transversal y popular bajo la consigna de Ni Una Menos, que ha crecido exponencialmente en nuestro país y ha ocupado toda la región. Nuestras consignas más urgentes son:

– Basta de femicidios y travesticidios

– Basta de precarización laboral

– Aborto Legal Seguro y gratuito

– Implementación de la Ley de Educación Sexual Integral

– Separación Iglesia-Estado

– No a la trata

– Basta de persecución a migrantes

– Libertad  a Milagro Sala y compañeras presas políticas

– Desprocesamiento a todas las luchadoras populares

– Dignidad y fin de tratos inhumanos a las compañeras presas

– Socializaciòn de tareas domésticas y de cuidado

– Jubilación para amas de casa

– A igual trabajo, igual salario

– Financiamiento para los programas de prevención de la violencia contra las mujeres y protección de las víctimas

– Mayores licencias laborales por maternidad y paternidad, y por violencia de género.

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