In spite of having legislation in paper favorable to sanction the violence against woman, the Nicaraguan government acts double-dealing forcing to mediate any situation of violence against women with her aggressor, does not implement resources for specialized treatment, does not implement prevention of violence campaigns; with it actions sends a message to the population of naturalization from these situations.

In Managua every 5 hours there is a child under 14 years giving birth, followed by Matagalpa where they are registered every 40 hours. In Nicaragua, 1,066 girls under the age of 14 are giving birth in the different hospital centers annually, which shows the same statistics of sexual violence according to our legislation plus other consequences.
The consequences of rape are numerous and range from injuries, prolonged damage to mental health, sexually transmitted infections such as HIV and pregnancy imposed. To this must be added a significant increase in risk in terms of maternal morbidity and mortality in girls and teenagers.

In relation to violence against women this year there was a decrease in the crime of femicide, which is the most extreme expression of VAW, registering 49 femicides between 10 and 82 years of age, being the house the first place of concurrence and the couple or ex-couple the victimizer.

Once again it was verified that the desire for dominance that man wants to exert over women is the main cause of femicides, according to the conclusions of the study this year that reveals that 79% of the causes of these crimes were the “will of domination” of the aggressor with respect to his victim and not the use of alcohol, drugs or mental disorders, as is sometimes intended to justify. Another fact that reveals the hatred of man’s domination over women in these crimes is that in most cases the aggressor violates the pre-murder victim.

However despite these evidences the institutions continue naturalizing the VAW, by not applying the criminal sanction of the crimes and sending a message of resignation to the women victims.

On the other hand it continues the criminalization of social struggles. They were exacerbated by the peasant movement opposing the interoceanic canal by sending a message of intimidation to all who tried to mobilize to the extreme of requisition in the entrances to Managua (the capital) for three consecutive days to the regular users of the public transport. Which caused discomfort in the population and also has a demobilizing effect: FEAR to join the protest, before any arbitrariness that we may be victimized by the Nicaraguan government.

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Pese a contar con una legislación en papel favorable para sancionar la violencia contra mujer, el Estado de Nicaragua actúa hipócritamente mandando a mediar toda situación de violencia contra mujer con su agresor, no implementa recursos para la atención especializada, no implementa campañas de sensibilización, con sus actuaciones envía mensaje a la población de naturalización de estas situaciones.

En Managua cada 5 horas hay una menor de 14 años en labor de parto seguido de Matagalpa donde se registran cada 40 horas. En Nicaragua unas 1,066 niñas menores de 14 años dan a luz en los diferentes centros hospitalarios anualmente, lo que evidencia las mismas cifras de violencia sexual según nuestra legislación más otras consecuencias.

Las consecuencias de la violación son numerosas y van desde lesiones, daños prolongados a la salud mental, infecciones de transmisión sexual como el VIH y el embarazo impuesto. A esto se debe agregar un incremento significativo del riesgo en términos de morbilidad y mortalidad materna en las niñas y las adolescentes.

En relación a la violencia contra la mujer este año hubo una disminución del delito de femicidio que es la expresión más extrema, registrando 49 femicidios entre 10 y 82 años de edad, siendo el domicilio el primer lugar de concurrencia y la pareja o ex pareja el victimario.

Una vez más se comprobó que el afán de dominio que quiere ejercer el hombre sobre la mujer es la causa principal de los femicidios, según las conclusiones del estudio realizado este año que revela que el 79 % de las causas de estos delitos fue el “animo de dominación” del agresor respecto a su víctima y no así el uso del alcohol, droga o trastornos mentales, como algunas veces se pretende justificar. Otro dato que revela el odio y el ánimo de dominación del hombre sobre la mujer en estos delitos es que en la mayoría de casos el agresor viola a la víctima previa al asesinato.

Sin embargo pese a estas evidencias las instituciones siguen naturalizando la violencia contra la mujer al no aplicar la sanción penal de los delitos y enviando un mensaje de resignación a las mujeres víctimas.

Por otro lado se continúa con la criminalización de las luchas sociales. Se exacerbaron con el movimiento campesino enviando un mensaje de intimidación a todo aquel que intentara movilizarse al extremos de requisar en las entradas a la capital por tres días consecutivos a los usuarios regulares del transporte público, lo cual causó molestia en la población y también tiene un efecto desmovilizador, MIEDO a sumarse a la protesta ante cualquier arbitrariedad que podamos estar siendo víctimas por parte de gobierno.

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